Viajando embarazada: descubriendo el mundo en el mar, por María Espinosa, aventurera y doblemente mamá

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Hace quince años, en mi primer crucero, conocí a una pareja que estaba embarazada. Recuerdo que me sorprendió ver a alguien embarazada en un viaje de ese tipo. En ese momento, yo era una viajera novata y no tenía idea de lo que implicaba embarcarse en un crucero en esa condición. Pero la vida da vueltas, y unos años después, fui yo la que emprendió un viaje con un niño de año y medio y un embarazo en camino.

A día de hoy, si tienes un embarazo dentro de la normalidad, la mayoría de las navieras te permiten embarcar hasta la semana 25. Más allá de esa fecha, generalmente no está permitido, ya que se considera que el parto podría ocurrir en ese momento y los barcos no están equipados para atender un parto. Yo misma me aventuré a viajar embarazada de 16 semanas con un certificado médico en mano y me dirigí hacia las hermosas islas griegas en pleno julio a bordo del MSC Música.

En mi caso, mi embarazo no era muy evidente, pero independientemente de ello, siempre debes llevar contigo un certificado médico que acredite que tu embarazo está dentro de los parámetros normales y cuántas semanas llevas de gestación.

¿Qué pasa si me mareo a bordo?

Si has tenido náuseas matutinas durante tu embarazo, es posible que seas más sensible al movimiento del barco, aunque en la mayoría de los cruceros, este movimiento es casi imperceptible. En mi caso, no sentí ningún malestar en absoluto, pero si lo necesitas, consulta con tu ginecólogo sobre las pastillas para las náuseas y el embarazo.

¿Y qué hay de la comida?

Las embarazadas pueden disfrutar de la gran variedad de opciones gastronómicas a bordo. Si tienes antojos, el buffet es tu lugar ideal. Si, por otro lado, tienes diabetes gestacional, encontrarás platos más ligeros y aptos para tu situación. La clave es comer de manera equilibrada y consultar siempre con tu médico si tienes alguna preocupación específica.

¿Podré disfrutar de las excursiones?

Estar embarazada no significa que debas limitarte a bordo. Puedes participar en todas las excursiones que desees, siempre y cuando te sientas cómoda. Yo recorrí lugares como Santorini, Greta y Bari, incluso con temperaturas superiores a los 40 grados. La clave es escuchar a tu cuerpo y ajustar tus actividades según cómo te sientas.

Si prefieres un viaje más relajado, puedes optar por sentarte con un buen libro en una de las cubiertas del barco. Y si tienes la suerte de viajar en uno de los barcos con chocolatería a bordo, no dudes en disfrutar de un buen chocolate negro mientras acaricias tu barriguita al sol. Será uno de los mejores recuerdos que te llevarás de tu viaje como futura mamá

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